LIDER POLITICO
Este es un tema un poco sensitivo de tocar, pero siempre es
importante que los ciudadanos del común, revisemos las definiciones y
comparemos estas con la realidad. Trataré abordarlo con total respeto.
En el argot político tradicional, para referirse a los
servidores públicos se usa la palabra jefe político, cacique y también líder.
Todas y cada una con significados diferentes. Voy a obviar la referencia a un
cacique, pues en el siglo XXI hablar de caciques, a mi personalmente me parece
un sin sentido.
Jefe (o jefecito) es cualquiera en cierta medida, bueno o
malo, pero el simple hecho de ser jefe no asegura que sea alguien que pueda
aportar a nuestra vida. Un buen jefe debería ser aquel que responde por personas
a su cargo, sin importar su nivel jerárquico, y le implica asumir un rol
complejo que requiere conocimientos, competencias, empatía y compromiso. Es
decir, es una persona que debe fijar los objetivos de su área, de su comunidad
y de sus subalternos, definir estrategias, establecer qué tareas realizará su
equipo, evaluar su desempeño, tener la capacidad de ser firme a la vez que ponerse
en sus zapatos. La gran pregunta es si los a “jefes políticos” que abundan en
épocas pre-electorales les aplica esta definición. Hay en la política nacional
también estos jefes que por su ego especial se convierten en “patrones” con
tintes de mayordomo, a quienes el rebaño tiene que seguir sin mediar palabra, y
los loros repiten el discurso sin cesar y claro, sin pensar.
Un líder es mucho más que un jefe, es una persona que tiene
la capacidad de tomar decisiones acertadas para su equipo o comunidad,
inspirando al resto a alcanzar una meta común; es una persona capaz también de
tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y diseñar
el mejor equipo de trabajo para lograr los objetivos de un país, una ciudad, un
área o una compañía. Muchos de las personas que trabajan con él, son mejores
que él en temas específicos, y se sienten bien entregándole resultados pues
comparten su causa.
Además, no hay que haber ganado unas elecciones, o haber
sido gerente general de una compañia para poder ser catalogado como líder. En
la política ha habido personajes como Rafael Uribe Uribe (nombre completo para
no dar pie a comparaciones), Herrera, Gaitan y Luis Carlos Galán que sin haber
ocupado los más altos cargos, serán recordados como grandes líderes pues
dejaron una honda huella en la sociedad. En retrospectiva, el liderazgo depende
de la situación en la cual se desempeñe el sujeto líder. De tal forma que, se
pueda ser líder con total influencia. Éste estímulo es lo que lleva al líder a ser
calificado de acuerdo a sus cualidades, aptitudes y actitudes. La palabra líder
está en función de la determinación y la acción, aún más: de la pasión.
De esta manera, concluyo invitando a elegir en las próximas
contiendas electorales al servidor público que pueda liderar un cambio en el
congreso de la república, que nos de certeza de ser el líder de la empresa pública,
y tome las acciones necesarias para generar un movimiento que permita vivir en
un país y una región más incluyente. El propósito único, sea el servicio
desinteresado del bien común y no la “empresa política” particular o familiar.
Ese sí que será un verdadero líder político.
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