Palomas indelebles
Me acuerdo como si fuera ayer, el día de 1983 en el cual
salí a pintar palomas blancas en el pavimento del barrio, después de haberlo
hecho en las paredes de mi colegio. Hoy con un poco más de noción de la
realidad, veo que al fin hay posibilidades reales de lograr la paz negociada y
dar por terminado así un conflicto doloroso y sangriento de más de 5 décadas de
existencia. En ese entonces hubo tregua con FARC, EPL, M19 y ADO, mano tendida,
amnistía total, se creó la UP como partido político y la ultraderecha echó al
traste el proceso, que culminó con la muerte de cada miembro visible de la UP y
la toma del palacio de justicia. Que fallo? el simple hecho de proponer la
posibilidad de dialogar con grupos de tendencia comunista iba en contra de los
planteamientos del partido conservador, los cuales se asemejaban más a los de
los Estados Unidos en pleno desarrollo de la guerra fría. Es la puritica verdad.
Tan así es de verdad que yéndonos más atrás, estos 50 años de guerra son
producto del bipartidismo que se ferió la “torta” inequitativamente por 16 años
en el Frente Nacional, período que abiertamente intensificó la criminalización
y persecución de grupos comunistas e izquierdistas en general, pues todo lo que
tuviera tinte insurgente, podría tener la influencia y por ende la amenaza
soviética; Colombia debía alinearse con el grande del barrio. Hoy no está la
Unión Soviética, pero siguen rebuznando los aviones de Rusia apoyando a los
truhanes del vecindario….
El siguiente amague de negociación fue el circo de Pastrana,
y no merece más de un renglón este bufón que entregó nuestro país y convirtió a
Neiva en la despensa de los infames terroristas de las FARC, y que solo
permitió que el terrorismo saliera fortalecido militar y psicológicamente.
Hoy veo un gobierno socialdemócrata, que ha logrado algo sin
precedente en la historia reciente de nuestro país. Sin entregar un centímetro
cuadrado de territorio, sin bajar la guardia, acechando en medio de los
diálogos los golpes más certeros a la cúpula del grupo terrorista y aguantando
el embate de la derecha recalcitrante. Derecha que ve, cómo mes a mes, se
desvanece el piso que da sustento a su política guerrerista. Este gobierno en
menos de 50 semanas ha logrado bajar el telón en dos ocasiones para mostrar al mundo que en los puntos sustantivos de los
diálogos, como lo son la distribución de la tierra y la participación política,
hay en principio un consenso que podrá ser refrendado en un futuro próximo por
los ciudadanos. Si bien, no hay nada acordado hasta que todo esté acordado, es
esperanzador saber que estamos hoy más cerca de ser un país en paz.
Los diálogos reconocen públicamente que, en medio de las
diferencias, nuestra democracia no prohíbe las ideas socialistas o comunistas, sino
que condena que se promuevan con las armas y la violencia. Es por esto que me
resisto a resignarme a otro medio siglo en medio de la barbarie, y me declaro
amigo de la desmovilización y el cambio de las balas por votos; prefiero ser
agente de cambio y procurar sensatez. Todos hemos padecido el conflicto, unos
con heridas más hondas que otros, pero es preferible una cicatriz a desangrar
la patria por la falta de carácter reconciliador. Suelo respetar las opiniones de los demás, el
disenso hace la democracia, pero no hay nada más estúpido que negarse la
oportunidad de alcanzar la Paz. Esto sí sería injusto, y nos dejaría en deuda
con las generaciones venideras. Tengo la esperanza de ver a mi hija mayor
pintando palomas blancas indelebles.
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