PENSANDO CON EL DESEO
Por Germán Alberto Bahamon
El nuevo año comienza como siempre con los firmes propósitos
de mejorar. Enero es un momento para definir objetivos, pues nos permite de
manera individual hacer un balance de lo hecho y lo que se dejo de hacer, para
con el deseo, definir el punto al cual queremos llegar. Lo que casi siempre
pasa, es que no hay plan de ruta.
Lo mismo ocurre o debería ocurrir con las ciudades, se
deberían trazar planes a largo plazo, que sean refrendados anualmente, que permitan
definir el punto de llegada, y aún más importante trazar qué camino tomar, qué
herramientas llevar y qué tiempo se necesita. En este ejercicio epistolar, ya
que escribir es más fácil, echemos un vistazo macro a Colombia.
Encontramos inmediatamente que las cargas no están
balanceadas y que el país en medio de un ambiente de libre comercio exterior
como el actual, tendrá que recomponer el peso de sus ciudades. En un país
centralista, de puertas cerradas, era justificable que los centros industriales
estuvieran en medio de sus montañas y no cerca al mar; lo cual de inmediato
avizora un cambio en la balanza industrial de Colombia, pues ciudades puerto
como Barranquilla le quitaran peso sin duda a ciudades como Medellín en el
desarrollo industrial. Por otro lado, el pacifico en PAZ, valga la redundancia,
podrá salir del olvido al cual ha sido condenado en este país. La región del pacifico
en el continente es muy prospera, llena de ciudades como Panamá, Lima, San
Francisco, Acapulco, y Los Ángeles entre otras que muestran la perdida de
oportunidad en Colombia. Y para finalizar la región de la Orinoquia debería
ampliar la frontera agrícola Colombiana con tierras menos costosas y con
tecnología que permita productividad como lo ha hecho Brasil en su Amazonía.
En ese orden de ideas, Neiva debería definir su papel y
construir su futuro como ciudad de servicios nodales. Si los dirigentes de la
región lo permiten y lo promueven, el papel de Neiva debería ser logístico. La
competitividad económica hoy no es industrial, muestra de ello es Walmart que
es de las empresas más prósperas en el mundo y no manufacturan; la riqueza está
en la logística; un caso de éxito es Singapur, pero requiere de otra columna. Permitir
de una mejor manera el paso de los productos de Bogotá, los Llanos, el Huila, Caquetá
y Putumayo hacia el pacifico de manera terrestre y y de los últimos 4 hacia el
Caribe por vía fluvial es el futuro de esta ciudad-región, y el entendimiento
de esto nos debe llevar a exigir a nuestros dirigentes que todos sus esfuerzos
sean canalizados en este sentido. La descentralización es un fenómeno que
viene, y la capital del sur de Colombia será Neiva. De allí la importancia de
la doble calzada de Girardot a Pitalito, de las tres (3) vías al mar que siguen
a paso tortuga, la navegabilidad del Magdalena y el desarrollo de centros de
servicios logísticos para carga. Hoy llevar un contenedor de 20 pies cúbicos le
cuesta a un industrial de Bogotá $2400 dólares hasta Buenaventura por la ruta
de la línea (única vía al pacifico). Y llevarlo de allí a Singapur le cuesta
$1800 dólares. Así que con mejores vías, servicios de hotelería, centros
logísticos amplios y tecnificados, no cabe duda habría una mayor probabilidad
de tener un mejor futuro para el Huila en general.
Neiva tiene a su alcance la posibilidad de ser partícipe del
surgimiento de la sociedad de las redes y el espacio de los flujos. Pensando
con el deseo, deseo una Neiva nodal.
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